viernes, 2 de octubre de 2009

Capítulo 10

10


El cuarto de Vincent era mucho más grande que el mío, con un equipo de música y un enorme piano de cola.
-¿La pieza de Liszt la tocaste tú? la otra mañana quiero decir- Pregunté fascinada, Vincent asintió levemente, y le señaló que se sentara.
-Ambos tenemos mucho que contar, no solo yo, porque me vas a tener que explicar que es lo que estás haciendo aquí, la verdad, no ese estúpido cuento de estudiante y limpiadora- Dijo autoritario pero sin rudeza.
-ya te lo dije, soy una cazadora de la orden Black Lily y he venido… bueno, he venido a encargarme de los vampiros que se han asentado aquí como si el pueblo fuera su reino de placer.- Concluí satisfecha.
Él me miraba directamente y me encogí sonrojándome. Continué explicándole.
- Estoy bien entrenada, me viene de familia, mi abuelo… mi abuelo también era un cazador de la orden. - Iba a decir que mi abuelo era el fundador y director de la orden y academia pero, si decía la verdad con respecto a que su padre era un cambia formas, debería estar enterado de que el director era un vampiro y claro me aria preguntas que aún no podía responderle.
-¿Que no me preocupe?- Saltó en el segundo que duraron mis pensamientos.
-¿Saben Mary y Break que eres un licántropo?- lo interrumpí, no quería otra de a pobre Liset, tan pequeña, bla, bla, bla.
Vincent me miró enfadado.
-¿Cuántas veces tengo que decir que no soy un licántropo, para que te entre en tu cabecita?- Dijo enfatizándolo dándome un pequeño golpe en la cabeza.
Me encogí todavía más.
-Está bien, no lo eres, entonces, ¿que eres exactamente? ¿A qué te refieres con semi?
Él seguía mirándola ceñudo, esperando por una respuesta convincente.
-Bien- Suspiró.
-Mi padre era un cambia formas y mi madre una mujer lobo, licántropo o como quieras llamarla. - Terminó diciendo.
-¿Ya está?- Pregunté, obviamente esperando algo más extenso.
El se encogió de hombro restándole importancia.
-Normalmente puedo transformarme en perro normal, solo que cuando hay luna llena, no puedo controlar la transformación y me transformo en esa especie de hombre perro que viste anoche, no pierdo el control, a mi no me posee ningún demonio como a los hombres lobo, si es a lo que te preocupa, aunque si me vuelvo un tanto irritable. -

Me quité la única cadena que llevaba en torno al cuello y le enseñé el colgante.
Un lirio negro tallado en ónice negro con pequeños diamantes negros en el centro.
-Mi insignia, si te acercas y la miras detenidamente te darás cuenta que en los pétalos está tallado mi nombre y el nombre de la organización.- me acerqué a el.
-¿Ves.?-
Él asintió y, para mi sorpresa, sacó el suyo propio de un cajón de su cómoda.
-¿Tú también eres un cazador?- solté asombrada, alzando demasiado la voz.
-¡Sshhh!- me calló tapándome la boca.
-No, no lo soy, es de mi padre, por eso no lo llevo encima.-
Lo miré con los ojos abiertos de par en par.
-¿Tú padre? Y porqué lo tienes tú… - Me callé de repente, sólo podía significar una cosa. El asintió a mi silencio confirmando mis pensamientos.
-Murió, lo enviaron aquí a investigar que ocurría aquí, y bueno, no volvió a casa. -
Me tapé la boca horrorizada.
- Y tú… Estás aquí para buscarlo. - Dije
-No. Él está muerto, encontraron su cuerpo y me enviaron su insignia. He venido a buscar a los cabrones que lo mataron y a despedazarlos.-
Al momento salte y lo agarré de los hombros.
-¡No puedes hacer eso! ¡No tienes preparación! ¿Y si te pasa algo? -
-¿Y?.- Me cortó.
-No te ofendas Liset, pero ¿Qué diferencia hay entre una niña de 16 años preparada para pelear y un cambia forma medio licántropo? Soy más fuerte, más rápido y temible que tú. Y además, no debería importarte lo que me pase, nos conocemos de qué ¿dos días? -
No me ofendió su comentario, solo me dolió como una fuerte patada contra mi pecho.
-¡Me importas!- Le grité con lágrimas en los ojos.
-¡Tú, estúpido idota! ¡Me importas! Y también Mary ¡incluso Break!-
Paré a respirar, ya que me estaba quedando si aire.

De pronto, me vi rodeada por unos fuertes brazos y un ancho y musculoso pecho. Vincent me
estaba abrazando fuertemente, demasiado fuerte…
-…ncent… respirar…- conseguí decir, casi sin aliento.
-¡oh, perdón! Lo siento, no sabía que nos apreciabas tanto.-
Me puse colorada como un tomate.
-Break y Mary… ¿Saben…- Dije muy bajito, casi susurrando, abrigada en su abrazo.
-¿Lo mío? No. Lo de los vampiros, si.-
No me asombró, su comportamiento era muy sospechoso. Él continuó.
-¿Cómo no saberlo? todos lo saben, o al menos, lo intuyen. Aunque realmente no quieren averiguar si sus sospechas son ciertas, ni siquiera quieren pensar mucho en ello, temen las consecuencias-
-¿Consecuencias?- Repetí.
-Sí, ya sabes- Hizo un gesto con la mano como de colmillos mordiendo.

Estaba asombrada, ¿todos lo sabían? y no hacían nada al respecto? bueno, alguien seguro habría llamado a la orden, después de todo el padre de Vincent vino a encargarse de ellos al igual que yo. O tal vez, algún cazador lo descubriera pasando alguna vez por aquí sin más. ¿Por qué no me habían informado sobre Vincent? Siempre eran muy meticulosos con los encargos e informaban todo tipo de detalles, por ejemplo, sabía que había unos 100 habitantes y unos 20 vampiros en la superficie controlando todo y unos 70 en las alcantarillas, que subían por las noches a divertirse con algún humano asustado.

Me costó salir de los cálidos y fuertes bazos de Vincent pero aun así lo hice.
Acordamos no decir nada el uno del otro a los demás, y a partir de ahora podría contar con la ayuda de Vincent especialmente, las noches de luna llena.

Me sentía aliviada, compartía mi secreto con el chico que me gustaba, aunque este solo me viera como una hermana pequeña. Estaba... ¡flotando! Ya ni me acordaba de haber discutido con Mary y Break y cuando salí por la puerta, un brillante y caluroso sol me golpeo de lleno mareándome. Entré de nuevo, y en la sombra de la casa me empecé a sentir mejor. ¿Qué diablos me pasaba? Nunca me había mareado. Aunque no pareciera ser un “vampiro completo” aun así, no había enfermado ni una sola vez desde pequeña, al contrario que el resto de los niños vampiros que sufren debilidad hasta que en la madurez comienzan a fortalecerse poco a poco, pocos llegaban a la edad suficiente como para madurar y morían antes de los 14 años. Yo definitivamente era distinta.
Levanté poco a poco la cabeza y allí estaba Break con una expresión nada amistosa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario